Coincide que hoy he leído
La jornada interminable, de María Ángeles Durán. Me quedo con la última página o, más bien con el artículo 35 de la Constitución española: “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”. Algo más tendrá que cambiar.
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