
Sumidas en el trabajo basura, tres empleadas de un KFC de Anderson (California) deciden arrojarse al fregadero “gran capacidad” del restaurante para darse un buen baño. La empresa, lejos de interpretar esta acción, resuelve con el rápido despido de dos de ellas y el cese de la tercera.
Imágenes disponibles en:
http://www.justnews.com/news/18248003/detail.html#slide_show
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