miércoles, 19 de noviembre de 2008
Cursos de formación
Ganas me dan, en estos tiempos, ya no flexibles como estimaran Bauman y otros, sino elásticos, de invertir 710 horas más de tiempo, como mandan los cánones, en un "gustoso" curso de cocina. Bien, esta es la última sugerencia de las instituciones del empleo. Me gusta la cocina, he trabajado en hostelería sí, (futuro mejorable sin duda) pero, que sucedería si las instituciones que velan por nosotros/as descubrieran todas aquellas pequeñas cosas que nos interesan en mayor o menor medida, ¿acaso nos exigirían formación vitalicia en ellas, agradeciendo así su eficacia por administar nuestra vida en dosificados cursos para demandantes o se cumplirían por fin deseos con los que Marx hubiera soñado?.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario